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Pablo Olivera

La escultura es como un grito de silencio a toda hora, surge al principio como un balbuceo que poco a poco se va reafirmando hasta volverse una palabra, voz que habla de libertad creativa.

 

Así, con y en el tiempo, se convierte de susurro a grito claro de inconformidad, de encuentro, de tiempo hecho forma, conteniendo la materia, todos los segundos apretados y delineados, pulidos, recortados por el espacio que los envuelve.

Concibo la escultura como un acto creativo.

No basta pensar la forma.

No basta imaginar el resultado.

La reflexión, la autocrítica, el sentido de la obra surge sólo después del trabajo.

Se dialoga con el material en directo.

 

Cada material se “deja hacer” de una manera. (La que le es inherente de acuerdo a sus características físicas.)

 

La escultura puede tomar caminos diversos, puede devenir en algo orgánico, geométrico, volumétrico, espacial, o en la combinación de éstos conceptos.

 

Al trabajar con metal, se avanza de 2 a 3 dimensiones, la lámina, que es un material plano, se define comúnmente a través de lo ancho y lo largo (aunque implica siempre un grosor). Al crear un doblez, se genera un primer espacio interior, en la medida que van surgiendo más dobleces, se van interrelacionando los planos y ritmos surgidos, desarrollando una realidad física basada en la geometría y la percepción.

 

Recientemente, trabajo con círculos, me atraen por su relación con lo cíclico, con el  movimiento, lo cósmico, dando  además al metal,( un material frío), la calidez y redondez propia de lo orgánico.

 

El negro aplicado a las piezas, lo uso más como un valor que como color, mi intención es dar a la escultura una presencia que contraste claramente con el espacio, así su lectura se puede hacer a partir de las líneas y planos en contraposición con el espacio.

 

Es preferible observar una escultura desde diferentes perspectivas, rodearla, de tal forma que se vayan descubriendo las relaciones entre sus partes, apreciar así espacios que se abren, que se cierran, líneas que se convierten al proyectarse en planos, y planos que se vuelven líneas.

 

Cada pieza es resultado de las anteriores, y da pauta para las que siguen. 

Se hermanan en el tiempo.

 

El trabajo creativo es hijo de la libertad, de “la posibilidad” en el juego de la transformación, se vuelve costumbre y con la continuidad…una necesidad.

 

La escultura es una forma que construye un espacio con la interrelación de elementos aislados.

 

El espacio surge como una ruptura en la materia, es también resultado de un proceso, es decir, surge de la proyección de un plano en el tiempo.

 

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Pablo Olivera

"Pablo Olivera es un artista innovador por la manera como conjuga el volumen, la tridemensionalidad y el tratamiento de su materia. Frente al universo de los estereotipos formales, su escultura resulta una auténtica propuesta de nuevas posibilidades. Creador sistemático por el método riguroso a que somete su materia prima, su discurso es directo y aprehensible en sí mismo, caracterizándose su lenguaje plástico porque no recurre a mecanismos superficiales de atracción."

Berta Taracena

"Su obra, de la que se advierten necesarios contactos con Jean Arp, Chillida o Germán Cueto, está inscrita en la corriente histórica de la nueva escultura mexicana, de fuerte apoyo geométrico abstracto y aproximación sensible al pasado precolombino.

La técnica, concreto esculpido en fresco, es una innovación que Olivera desarrolla, fruto de su necesidad febril, su ingenio y su incipiente maestría.

Su significado, agregar al poderoso movimiento actual de la escultura, cuyo gran Maestro iniciador es Ortiz Monasterio, un elemento revitalizador, que asegura la continuidad de la singular manera con que lo mexicano se suma al arte universal."

Federico Silva

Enero, 1990

"Realizada en placa de acero pintada u oxidad, de impecable factura, conformada mediante estrictos desplazamientos que abaten planos para triunfalmente apoderarse del espacio, la obra tridimensional de Pablo Olivera, dueña de una coherencia ejemplar, invenciona formas abstractas que, más que símbolos, edifica en el aire ideogramas de un idioma maravilloso y desconocido, los cuales, en su rica diversidad pues no hay rastro de autoplagio alguno, se refieren siempre a un tema reiterado: la gracia lúdica de la creación humana.

Lily Kassner

Para adquisiciones y comisiones

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